- Con más de 250 mil visitantes provenientes de diversas partes del mundo, la festividad marcó un hito histórico este año
Cada año, Tuxtla Chico, un municipio ubicado en el corazón del Soconusco, Chiapas, se convierte en un epicentro cultural que deslumbra con su tradición, historia y calidez humana. Reconocida con justicia como la Capital Cultural del Soconusco, Tuxtla Chico no solo resalta por su belleza natural, sino por sus manifestaciones culturales que atraen a miles de visitantes de todos los rincones del mundo.
Uno de los principales atractivos de esta localidad es la elaboración de las tradicionales alfombras de aserrín en honor a la Virgen de Candelaria. Este acto, que requiere de una minuciosa dedicación, se ha convertido en un símbolo del sincretismo que caracteriza a la región. Las familias que participan en este colorido ritual no solo plasman su devoción en cada diseño, sino que también abren las puertas de sus hogares a los visitantes, compartiendo una sonrisa y permitiendo que se inmortalicen en fotografías estos momentos llenos de significado.
El pueblo de Tuxtla Chico es sinónimo de cultura y calor humano. En cada rincón se puede percibir la nobleza de su gente, su pasión por las tradiciones y el amor por el folclor. La Feria de la Virgen de Candelaria es sin lugar a dudas el evento más importante, destacando no solo en lo religioso, sino en lo social, donde se combina el fervor religioso con el disfrute de los sabores, los colores y las danzas típicas que dan vida a la fiesta.
Con más de 250 mil visitantes provenientes de diversas partes del mundo, la Feria de la Virgen de Candelaria de Tuxtla Chico marcó un hito histórico este año. La participación de documentalistas y expertos en cultura no se hizo esperar, registrando con detalle cada uno de los momentos que rodean a la creación de las alfombras de aserrín, una tradición que se ha mantenido viva por generaciones y que sigue siendo el corazón de las celebraciones.
Tuxtla Chico se reafirma una vez más como un referente cultural, un pueblo que sabe combinar sus raíces con la modernidad sin perder la esencia de lo que lo ha hecho único: su gente, su historia y su fervor por mantener vivas sus tradiciones.





